La historia de como el 960 turbo 16 llega a mi casa empieza con una llamada de teléfono, un viejo amigo me comenta que de viaje con el 960 una inoportuna rotura de un manguito de refrigeración acabó con un calentón de motor, una vez repuesto el manguito se comprueban los daños, el agua y el aceite no se mezclan, buena noticia, pero el vaso de expansión parece haberse tragado un geiser y cada vez que aceleras brota como un manantial, mal asunto.
Después de pensarlo un tiempo decidí quedarme con el coche, mi amigo necesitaba algunas piezas para su BMW 535 E34 y un Mercedes GD300 así que hicimos un intercambio. Busco una grúa lo más económica posible y solicitamos el traslado.
Al día siguiente me llama el de la grúa, aunque le envié todos los datos de la recogida por email, pensé que me llamaría porque no encontraba el sitio o para concretar una fecha, no, me llama porque el coche ya está en la base de las grúas y que pase a recogerlo cuanto antes, es viernes por la tarde y el fin de semana no queda nadie allí. Viaje relámpago a buscar el coche, dejo el otro allí hasta cuando pueda volver a buscarlo y me dispongo a llevar el 960, como llevaba tiempo parado la batería está muerta, eso significa que si el motor se para te quedas en el sitio, de gasolina tampoco anda muy allá pero no puedo parar a respostar. Voy calculando mentalmente la ruta para evitar en lo posible autopistas, para no solicitar mucho al motor, ni cruces o semáforos conflictivos que me hagan estar parado mucho tiempo. Pisando el acelerador como si tuviese debajo una mina antipersona empezamos el viaje. Todo marchaba estupendamente, llevaría unos 26 km recorridos, a velocidades de bicicleta en algunos casos, por carreteras terciarias para no encontrar tráfico, cuando medaban apenas 2 km para llegar a casa hay que afrontar una fuerte pendiente, el motor empieza a dar tirones y amenaza con pararse, afortunadamente consigo superar la pendiente y en el llano la situación se estabiliza, no tengo ni idea de la temperatura del motor, con el calentón el sensor se quedó frito y el reloj marca a tope incluso con el motor frío, le desconectaron el sensor de temperatura de la inyección (pensando que sería el del reloj) y se enciende el chivato de avería, además le hicieron un puente en el termocontacto del ventilador para que funcione continuamente.
Por lo menos ya está en casa, luego veremos que se puede aprovechar de todo esto.
Revisando los papeles de la guantera resulta que el primer dueño del coche figura como Volvo Vehículos Industriales de España, S.A. vehiculo de flota, por lo que lo llamaré "el camionero". En el año 92 se vendió a un señor de Badajoz por la módica cantidad de 4.000.000 de pesetas.
Unas fotos.



Después de pensarlo un tiempo decidí quedarme con el coche, mi amigo necesitaba algunas piezas para su BMW 535 E34 y un Mercedes GD300 así que hicimos un intercambio. Busco una grúa lo más económica posible y solicitamos el traslado.
Al día siguiente me llama el de la grúa, aunque le envié todos los datos de la recogida por email, pensé que me llamaría porque no encontraba el sitio o para concretar una fecha, no, me llama porque el coche ya está en la base de las grúas y que pase a recogerlo cuanto antes, es viernes por la tarde y el fin de semana no queda nadie allí. Viaje relámpago a buscar el coche, dejo el otro allí hasta cuando pueda volver a buscarlo y me dispongo a llevar el 960, como llevaba tiempo parado la batería está muerta, eso significa que si el motor se para te quedas en el sitio, de gasolina tampoco anda muy allá pero no puedo parar a respostar. Voy calculando mentalmente la ruta para evitar en lo posible autopistas, para no solicitar mucho al motor, ni cruces o semáforos conflictivos que me hagan estar parado mucho tiempo. Pisando el acelerador como si tuviese debajo una mina antipersona empezamos el viaje. Todo marchaba estupendamente, llevaría unos 26 km recorridos, a velocidades de bicicleta en algunos casos, por carreteras terciarias para no encontrar tráfico, cuando medaban apenas 2 km para llegar a casa hay que afrontar una fuerte pendiente, el motor empieza a dar tirones y amenaza con pararse, afortunadamente consigo superar la pendiente y en el llano la situación se estabiliza, no tengo ni idea de la temperatura del motor, con el calentón el sensor se quedó frito y el reloj marca a tope incluso con el motor frío, le desconectaron el sensor de temperatura de la inyección (pensando que sería el del reloj) y se enciende el chivato de avería, además le hicieron un puente en el termocontacto del ventilador para que funcione continuamente.
Por lo menos ya está en casa, luego veremos que se puede aprovechar de todo esto.
Revisando los papeles de la guantera resulta que el primer dueño del coche figura como Volvo Vehículos Industriales de España, S.A. vehiculo de flota, por lo que lo llamaré "el camionero". En el año 92 se vendió a un señor de Badajoz por la módica cantidad de 4.000.000 de pesetas.
Unas fotos.


