Nada más un político tomar un cargo de Poder, asume y exige una pleitesía a todos los ciudadanos. Van con coches oficiales que, poniendo sirenas incumplen las normas de circulación. Van de evento en evento sin tener muy claro lo que hacen. No se preocupan de organizarse el trabajo. A uno le escuché decir un día con referencia a un problema que tenía en el aseo de su despacho, que él no hablaba con el fontanero, pues dicho fontanero no tenía la categoría suficiente para hablar con él. A este personaje le pregunté que si era Católico y me dijo contundentemente que SÍ, a lo cual yo le dije: -“Cuando te mueras y marches al Cielo, en el momento en que llegues a las Puertas del Cielo y se te presente San Pedro, ¿le dirás que llame a Dios, porque tu categoría no te permite rebajarte para hablar con San Pedro?”. El personaje encuestión cerró el pico y todos los presentes se echaron a reír a carcajada limpia.
¿Nos echamos las manos a la cabeza con el tema de las “tarjetas black”?. Pues nuestros políticos llevan sus tarjetas donde cargan lo que les viene en gana sin que nadie les supervise (y si hay sospechas de investigación, se “maquilla”) e incluso declaran en falso dónde tienen fijada su residencia, para cobrar más. He sido testigo de ver sacar tarjetas pagadas por todos los contribuyentes, para pagar consumiciones de cubatas al son de “Hacienda somos todos”. Llevan telefonía móvil “pata negra”.Y bueno, los que acceden a un cargo político con casa incluida, eso ya es de “circo”, pues tienen a su disposición personal las 24h del día, carta de vinos y cavas, plena libertad de elección de alimentos, etc. Eso sí, éstos no se preocupan de los productos de limpieza para la casa y confían plenamente en su personal, para que compren el de mayor relación calidad/precio. En resumidas palabras, según el nivel que tienen, así acceden a unos privilegios y por ello se puede decir que actúan como la mafia. No te matan de un tiro ni dan una paliza a tu mujer o esposo, sino que te chantajean con adjudicaciones, licencias, permisos, etc…; exactamente con todo aquello que lleve su firma y que con ella a ti te pueda beneficiar (les da igual que perjudique este protocolo de actuación a los servicios de los ciudadanos, que no olvidemos que los ciudadanos son los que votan a los políticos para que les solucionen los problemas), lo cual siempre te exigen y se da por sabido que hay que devolverlo en especie o en cash. Y si no “pasas por el aro”, agotan siempre los tiempos y retrasan todo lo posible que les permite la Ley, sólo para hacerte ver que quien mandan son ellos.
En una conversación mantenida con uno de tantos personajes que conozco de esta estirpe, me dijo que su sueldo estaba más que justificado, pues su cargo equivalía al de un alto directivo de una importante empresa multinacional, y hasta incluso debería cobrar más. Yo le comenté que tenía razón en cuanto a su sueldo y que cuando hay crisis económicas, las grandes empresas multinacionales, hacen reducción de plantilla y cierran sucursales, lo cual estaría muy bien hacer en los Ministerios y otros departamentos. Ahí el individuo en cuestión cerró el pico, y los demás presentes se echaron a reír. Y ya no quiero hablar del tema de los “cargos de confianza”, porque no quiero escribir “El Quijote”. Lo único que os digo es que estos cargos de confianza son dados absoluta y completamente a “dedo”. Es lamentable ver lo que pueden llegar a cobrar estas personas que acceden a un puesto de trabajo por su cara bonita, pagado por todos los contribuyentes y con una preparación "CERO" para el puesto que desempeñan.
Eso sí: también os digo que conozco políticos y cargos de confianza, que se dejan la vida en su puesto, les emociona servir a sus ciudadanos, se desvelan por las noches mientras tienen en mente algún problema que no se ha podido resolver…, pero son muy pocos, poquitos, pocos.