Pues iba yo a eso de las 12 de la noche a recoger a MSE con mi huevito (Fiat500 blanco, AKA huevito en mi casa) . De ida guay, me conozco el camino como la palma de la mano. De vuelta, madrugada en Madrid, comienza el circo. Acceso cortado, obras de nudo norte, de esas que hacen en Madrid que duran una década y lo corta todo. Resultado, me he metido sin darme cuenta en una zona con todo cortado. Todo es todo, que parece que los que planifican estas cosas lo hacen borrachos, o en el último momento o lo hacen los becarios. Resultado, que se me ocurre poner el Ayfon enchufado a la pantalla del huevo. Desastre absoluto, el carpay de apel se pelea con el sistema operativo del Fiat y me dice que no se puede usar el navegador. Una vez que lo necesito UNA VEZ para que me pueda rescatar del laberinto de cortados y direcciones obligatorias. Y yo, que soy fundamentalista y antipallaquista de la conducción me vuelvo a casa por la m30, cabreado por qué no me funciona el gadget pero contento por que una vez más (y como lo odio) vuelvo a tener razón. Toda esta basura tecnológica no sirve para nada cuando de verdad la necesitas. El tio Murphy tiene que estar descohonándose de nosotros en su tumba. Y es que no aprendemos. Mas pantallas, más conectividad, más software y como que en un coche no estas en el saló de tu casa jugando a la play, cuando de verdad te hace falta te deja tiradísimo. Eso si, te queda la opción de parar, apagar el coche, reinicar el teléfono y rezar a la virgen de los remedios para que cuando vuelvas a arrancar todo funcione, cosa que no por cierto no me salió de los cojines hacer.
Vamos derechos al caos y parece que hasta nos gusta.
Yo ahí lo dejo.
Vamos derechos al caos y parece que hasta nos gusta.
Yo ahí lo dejo.