Bueno, parece que cuesta encontrar el momento para ir comentando los avances hechos con el coche. Bueno, nos quedamos en que habíamos quitado unas pegatinas quemadas de los cristales y habíamos desmontado asientos para limpiarlos y darles tratamiento.
Si retomamos la lista de problemas que tenía el coche, uno de ellos era la pérdida de líquido de la dirección asistida y que no tenía muy claro por donde era.
Tras una segunda inspección, pudimos comprobar que los guardapolvos estaban llenos de líquido (ahora sí), en especial el del lado derecho. También vi dos fugas más pequeñas por una tapa que lleva la cremallera en la parte inferior y a su vez, por la parte superior donde conecta con el eje de la barra de dirección. Os dejo una foto para que lo veáis con más claridad.
Dado que tenemos el otro 940, decidimos cambiar directamente la cremallera en vez de reparar los retenes de la antigua, puesto que la otra no pierde... pero ahí teníamos un problema, y es que aunque cambiar la cremallera no es una operación difícil en si, el hacerlo con el coche sujeto con unos gatos no me hacía ni un poquito de gracia.
Aprovechando que el mes de agosto es más tranquilo (desde el punto de vista de los talleres también) aprovechamos para pedir un favor a TRM Racing que nos prestara uno de sus elevadores por una mañana para proceder al cambio de la cremallera. La única pega es que Carlos no podía acompañarme en esta aventura.
La operación es relativamente sencilla, basta con quitar unos pocos tornillos, en concreto 4 de una tapa metálica, dos que la sujetan la cremallera al chasis y otros dos que van en las rótulas de la dirección, que quizás es la parte algo más complicada, pues una vez que has quitado los tornillos, hay que liberla del brazo. Aunque lo suyo sería hacerlo con un extractor, lo cierto es que si tienes cuidado, con una barra puedes hacer palanca para extraerla.
Leí también que hay otra forma de desmontar la cremallera (en caso de proceder a la reparación de los retenes) y es desenroscando las bieletas. En este caso, para no perder la alineación, es muy importante contar el número de vueltas que das. Os dejo una foto, perdonad la calidad, para que veáis mejor lo que digo.
Todo lo peor que tengas que volver a alinear la dirección.
Antes de quitar los dos tornillos largos que unen la cremallera al chasis hay que desconectar las dos mangueras que llegan a la cremallera, una desde la bomba de la dirección y otra de retorno al depósito. Ambas van atornilladas, el único cuidado que hay que tener es con las juntas, que tienden a caerse y no decir tiene, que en el momento que aflojes va a drenar todo el líquido de la dirección, así que hay que preparar cubeta para recoger el líquido para posteriormente reciclarlo adecuadamente.
Ya que teníamos la cremallera desmontada y los "bajos" al descubierto, aproveché para hacer limpieza con líquido desengrasante a presión antes de volver a montar la nueva. Maravilla lo bien que va ese líquido y como lo deja todo.
Esta operación de desmontaje y montaje se tuvo que hacer en ambos coches, por lo que la mañana se pasó volando.

Y ya que estabamos allí, pues a abusar un poco más y aprovechamos para cambiar el radiador del aire acondicionado, que efectivamente estaba agujereado. Para ello, no quedo otro remedio que desmontar todo el frontal del coche, vamos, rejilla, faros, intermitentes y también el parachoques delantero. Aún así, no os creáis que es fácil sacarlo, hay poco margen, con superficies cortantes que pueden hacer que agujerees el nuevo fácilmente.

Hay que reconocer que se trabaja mucho mejor con el coche levantado a la altura en el elevador, desde luego que la espalda te lo agradece, pero todo no se puede tener en esta vida, en mi caso lo disfruté mucho más, máxime con las penurias que paso cuando estoy debajo del coche...
Y con la cremallera cambiada y el radiador cambiado, nos quedó pendiente hacerle el paralelo y cargarle el aire acondicionado. Pero eso será más adelante. Después de dar las gracias a todo el equipo de TRM Racing por toda la ayuda prestada, puse rumbo de vuelta a Guadalajara para seguir trabajando con él.
Y aquí está nuestro héroe con la cremallera y radiador cambiado. Como veréis, las ruedas delanteras no son las suyas, si no del otro coche, y es que el dueño del anterior coche había cambiado dos neumáticos para pasarle la ITV dos meses antes y estaban nuevecitas, así que he aprovechado para ponerlas en las llantas del Classic y equilibrarlas.
Cuando vayamos a hacerle el paralelo ya le montamos las suyas definitivas.
Y hasta aquí os cuento hoy, pero tenemos mucho más que contar. A ver si encuentro otro ratito para seguir con la crónica.
Muchas gracias por leernos y ya sabéis que estamos abiertos a todo tipo de consejos / sugerencias.
Saludos a tod@s.