Polestar ha confirmado oficialmente que su próximo SUV eléctrico premium, el Polestar 7, será fabricado en Europa, concretamente en la planta de Volvo Cars en Košice, Eslovaquia. Esta decisión estratégica refuerza la presencia de la marca en su región de origen y representa un paso clave en la expansión industrial de vehículos eléctricos dentro del continente europeo.

Un paso decisivo hacia la producción local en Europa
La producción del Polestar 7 en Europa marca la primera vez que un modelo de la marca se fabricará fuera de China. Hasta ahora, todos los vehículos Polestar habían sido ensamblados en plantas asiáticas, pero el contexto económico actual —incluyendo posibles aranceles sobre los coches eléctricos importados desde China a la Unión Europea— ha empujado a la compañía a adoptar una estrategia de fabricación más cercana a sus principales mercados.La planta seleccionada para esta nueva etapa de Polestar se encuentra en Košice, Eslovaquia, una instalación de última generación que está siendo desarrollada por Volvo Cars, empresa hermana dentro del grupo Geely. Esta fábrica se convertirá en la tercera planta europea de Volvo, y contará con una capacidad de producción de hasta 250.000 vehículos al año una vez esté plenamente operativa.
Polestar 7: el próximo SUV eléctrico premium
El Polestar 7 será un SUV compacto de gama alta, diseñado sobre una arquitectura compartida con los próximos modelos de Volvo, como el futuro EX60. Utilizará tecnologías avanzadas como megacasting para la fabricación de chasis, integración de baterías "cell-to-body" de nueva generación, y motores eléctricos desarrollados internamente dentro del grupo.Este modelo está previsto para lanzarse en el año 2028 y se convertirá en un pilar clave dentro de la gama futura de Polestar, siendo el sucesor natural del Polestar 3. Además, está diseñado para aprovechar plenamente las capacidades técnicas de la planta de Košice, con procesos automatizados de alta eficiencia y estándares de sostenibilidad alineados con la estrategia global de electrificación del grupo.
Alianza estratégica entre Polestar y Volvo Cars
Para formalizar esta iniciativa, Polestar y Volvo Cars han firmado un Memorándum de Entendimiento (MoU), mediante el cual se garantiza la producción del Polestar 7 en las líneas de montaje de la nueva planta. Este acuerdo refuerza la cooperación industrial entre ambas marcas, y permite a Polestar beneficiarse de la infraestructura europea sin necesidad de levantar una fábrica independiente.Michael Lohscheller, CEO de Polestar, ha destacado que esta decisión permitirá a la marca mantenerse competitiva y ágil dentro del mercado europeo, al tiempo que mejora su acceso a tecnologías compartidas y reduce costes logísticos y fiscales. La planta de Košice también contribuirá a la creación de miles de empleos directos e indirectos en la región, fortaleciendo el tejido industrial local.
Calendario previsto y ajustes estratégicos
Inicialmente, Volvo había anunciado que la producción a gran escala en Košice comenzaría a principios de 2026. Sin embargo, esta fecha ha sido revisada, y ahora se prevé que las operaciones industriales completas inicien a principios de 2027. A pesar de este ajuste, la hoja de ruta para el Polestar 7 no se ha visto alterada, y su producción sigue fijada para arrancar en 2028, como parte del segundo ciclo de modelos que saldrán de esta planta.El primer modelo que saldrá de Košice será un nuevo coche de Volvo aún no revelado, seguido por el Polestar 7. Esta secuencia permitirá afinar procesos y garantizar una transición fluida en la integración de ambos productos dentro de las cadenas de producción europeas.
Un movimiento clave en el tablero eléctrico europeo
Con esta apuesta industrial, Polestar no solo refuerza su estrategia de crecimiento, sino que también se anticipa a las tensiones comerciales globales, blindando su posición dentro del mercado europeo. La elección de Eslovaquia no es casual: el país ya es uno de los mayores productores de automóviles per cápita del mundo y cuenta con un ecosistema logístico y de proveedores altamente desarrollado.La fabricación local también ayudará a reducir la huella de carbono de los vehículos Polestar vendidos en Europa, un argumento que refuerza el posicionamiento sostenible de la marca y responde a la creciente demanda de consumidores conscientes del impacto ambiental.