No me pude resistir. Hace unos meses encontré un volvo 264 gle impoluto en el desguace, como nadie daba cuenta de él, decidí coger uno de los butacones de piel para adaptarlo a una silla de oficina, y aquí lo tenéis. El proceso ha sido costoso pero merece la pena, es comodísimo y puedo regularlo en inclinación, altura y lumbares a un precio mínimo además:_ok:.

