Hola a todos:
Aunque os leo a diario, no suelo escribir mucho. Ya casi todos me conoceis.
Sólo quería deciros que mi V50 va como la seda. Cada día estoy más contenta.
Lo último ha sido un viaje a Madrid desde Cádiz por la ruta de la plata. He disfrutado muchísimo.
Compré dvds portátiles para los niños (inventazo) que no dijeron ni mú en todo el camino, y un Tom Tom One XL Europa al que califico como el invento del siglo. Una maravilla.
El coche lo tiene todo: potencia, comodidad, velocidad, presencia. Ni un solo fallo. El control de crucero es una delicia, pero me daba miedo quedarme dormida y lo desconectaba a los minutos de ponerlo. El sensor de lluvia fue una gran ayuda adelantando a tanto camión, y es que hicimos todo el viaje lloviendo ahora sí y ahora no. Los asientos, comodísimos. Postura de conducción perfecta. El cuero, una pasada, superagradable. El techo solar, una delicia: durante el viaje lo llevabamos cerrado pero con la cortinilla abierta, y es de agradecer la luminosidad que aporta.
Conduje yo todo el tiempo, a la ida y a la vuelta, porque, aunque suene a tópico, es un gran placer conducir mi volvo.
El navegador fue mi salvación en Madrid. No hubo nada que se nos resistiera. Allá quiero ir y allá voy. Simplemente maravilloso. Un seguro de vida. Se acabó perderse y preguntar. Además, ¿a quien puedes preguntar en la M30? Se acabaron los mapas desplegados por el copiloto y las discusiones con el mismo.
El coche se portó como un señor. Eso sí, un pelín tragoncete. También es verdad que la nueva autovía invita a correr.
Pues eso, que quería compartir con todos vosotros las alegrías que mi V50 me sigue dando. Por mucho tiempo.
Aunque os leo a diario, no suelo escribir mucho. Ya casi todos me conoceis.
Sólo quería deciros que mi V50 va como la seda. Cada día estoy más contenta.
Lo último ha sido un viaje a Madrid desde Cádiz por la ruta de la plata. He disfrutado muchísimo.
Compré dvds portátiles para los niños (inventazo) que no dijeron ni mú en todo el camino, y un Tom Tom One XL Europa al que califico como el invento del siglo. Una maravilla.
El coche lo tiene todo: potencia, comodidad, velocidad, presencia. Ni un solo fallo. El control de crucero es una delicia, pero me daba miedo quedarme dormida y lo desconectaba a los minutos de ponerlo. El sensor de lluvia fue una gran ayuda adelantando a tanto camión, y es que hicimos todo el viaje lloviendo ahora sí y ahora no. Los asientos, comodísimos. Postura de conducción perfecta. El cuero, una pasada, superagradable. El techo solar, una delicia: durante el viaje lo llevabamos cerrado pero con la cortinilla abierta, y es de agradecer la luminosidad que aporta.
Conduje yo todo el tiempo, a la ida y a la vuelta, porque, aunque suene a tópico, es un gran placer conducir mi volvo.
El navegador fue mi salvación en Madrid. No hubo nada que se nos resistiera. Allá quiero ir y allá voy. Simplemente maravilloso. Un seguro de vida. Se acabó perderse y preguntar. Además, ¿a quien puedes preguntar en la M30? Se acabaron los mapas desplegados por el copiloto y las discusiones con el mismo.
El coche se portó como un señor. Eso sí, un pelín tragoncete. También es verdad que la nueva autovía invita a correr.
Pues eso, que quería compartir con todos vosotros las alegrías que mi V50 me sigue dando. Por mucho tiempo.