
Recuerdo en mi infancia el primer Volvo de la familia, un 740 que se cambió por un 850 y por último el S70 con el que aprendí a conducir. Ya independizado, me pasé a marcas japonesas, y en el momento en que me registré en este foro hace 3 años, conducía un Yaris.
El nacimiento inminente de mi tercer hijo me hizo replantearme volver a la marca al no encontrar versiones seguras, de cierta altura libre, 7 plazas y dimensiones contenidas. (El Land Cruiser me parecía demasiado grande, caro y el maletero anecdótico al sacar las 7 plazas) Al poner los filtros que necesitaba en las plataformas de búsqueda de coches de ocasión me llamó la atención que había varios xc90 de los antiguos, con gran kilometraje, por lo que me animé a indagar en el modelo. Creo que me acabé leyendo todos los mensajes que hacían referencia al "tanque" en este foro y también los del extranjero, donde di con los análisis de Bern on Cars que ya va por su quinto XC90.
Tras unos meses de búsqueda afinando la que sería la mejor versión para nosotros, vimos un 2.5T de Gasolina, un diésel de 185CV al que le habían tenido que cambiar el motor y tenía la caja de cambios tocada, otro diesel de 200cv de la última hornada en muy buen estado y por último un V8 en bastante buena condición.
A pesar de que se comentaba que los más fiables eran los diésel y la versión 2.5T de gasolina, nos echó para atrás que al de gasóleo le hubieran tenido que cambiar el motor, y además jamás podría tener la etiqueta ECO. El 2.5T estaba bastante cascado y apestaba a tabaco, por lo que pasó a primera opción el V8 que estaba muy cuidado, motor Yamaha (Japonés) y los problemas de diseño por la falta del orificio de drenaje en el bloque motor se habían solucionado al ser my08. Lo hice revisar por needcarhelp, que no se mojaron mucho al tratarse de un coche de cierta edad, pero aparentemente, "una buena unidad".
En aquel momento ya amenazaba el fin de los coches de combustión, y los eléctricos ya se empezaban a ver con frecuencia, pero ninguno me solucionaba lo que necesitaba, así que finalmente tras negociarlo con mi mujer aceptó al V8 dado que era automático, y la posibilidad de la etiqueta ECO nos daría muchos años hasta que se restringiera en Madrid. Ella bautizó con sorna a esta joya atemporal como "CENTO" por "cienquecento" y los 100 años que parecía tener a su juicio, tras pasar por el Yaris híbrido. Tenía hasta teléfono, !con cable en espiral! Me dijo, confío en ti, pero espero que no nos pasemos la vida en el taller...
Cumplía con todo lo que habíamos puesto en la carta a los Reyes Magos:
- 7 plazas (hace 3 años deseable, pero ahora con el cuarto hijo en camino, imprescindible)
- Etiqueta ECO (Madrid) y consumo razonable (subsanable con la conversión a GLP)
- Capacidad para remolcar una caravana (no hay mejores vacaciones con niños)
- Cierta altura libre y tracción 4x4 (porque nunca se sabe dónde acabaremos)
- Fiable (A priori, tras la revisión, no había de qué preocuparse)
Aparte de eso, me enamoró la estética atemporal y la bandeja del maletero que tan útil nos ha resultado para preparar merendolas, apuntar cosas bajo la lluvia, y sobre todo para cambiar pañales. Además el coche está muy optimizado. Con ese giro del motor a 90 grados el espacio interior es inmenso. Incluso con las 7 plazas sacadas, el maletero no tenía nada que envidiarle al del Yaris.

Lamentablemente, la profecía de mi mujer parece haberse cumplido. Finalmente, lo convertimos a GLP y aún no hemos podido disfrutarlo como se merece. Ahora mismo estamos inmersos en una auténtica odisea y el coche ya lleva más de 4 meses en el taller por un problema mecánico/electrónico que trae al mecánico por la calle de la amargura.
Para no mezclar las cosas en este hilo de presentación, abriré otro tema en el subforo del XC90 contando toda la historia detallada.
Os dejo esta foto de CENTO el último día que nos falló.

¡Un saludo a todos y esperemos que la historia continúe!