Pues aún comprendiendo a la buena señora, me van a permitir que no esté de acuerdo.
Las carreteras no matan, se matan los conductores. Si la curva es chunga, hay baches, zanjas, aceite, charcos y la "muerta de la curva en camisón", el conductor tiene la obligación innegociable de adaptarse a las circunstancias.
Si no lo hace y se mata, la culpa es suya.
Para demostración, el borrego del Jaguar, que se fostia por incompetente total: va más deprisa de lo que es capaz de controlar en esas circunstancias, y punto. Es de traca, la absoluta falta de manos para controlar su coche, y la galleta espectacular que se mete, por una bobada.
Manolete, Manolete, si no sabes torear pa' qué te metes.